1- Reforzar la vida cristiana y la formación misionera.
2- Fomentar en cada uno y en los demás jóvenes el espíritu misionero universal.
3- Apoyarse mutuamente en el cultivo de la vocación misionera.
4- Promover la cooperación espiritual y material para la evangelización universal de los no cristianos.
5- Fomentar y vivir el espíritu misionero en cada uno, en las familias y con los demás jóvenes.
6- Salir a evangelizar MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS, conforme
a las posibilidades y a la propia vocación.


